Pranayama: control de la energía vital.

Pranayama, el arte yóguico de la respiración, proviene de la raíz de las palabras prana y yama. Prana significa “energía vital” y yama significa “expansión, manifestación o prolongación”. La práctica de pranayama es, por lo tanto, la práctica de la expansión de nuestro propio prana para que armonice con el prana universal. Esto da lugar a la unidad o la fusión de la conciencia propia del individuo con la conciencia universal. Es en esta unión donde nos damos cuenta que no somos simplemente un cuerpo físico limitado, si no que somos, de hecho, un espíritu inmortal.

Pranayama es el control de la respiración a nivel físico, y prana (energía vital) el control a nivel sutil. Esto se logra a través de la inhalación consciente (puraka), la espiración (rechaka) y la retención (kumbhaka) de la respiración junto con la atención centrada en alguna parte o zona del cuerpo físico o sutil, como el corazón o el sexto chakra (llamado “tercer ojo”) en el centro de la frente.

Los pranayamas abarcan un conjunto de técnicas respiratorias que mejoran la captación del oxígeno y la eliminación del dióxido de carbono, incrementan la energía vital, limpian los canales energéticos y estimulan la circulación pránica. Reportan un estado de gran calma mental y otorgan niveles de conciencia más profundos.

Los pranayamas son herramientas o instrumentos básicos para la meditación pues ayudan a controlar la mente. La actividad mental se correlaciona con la respiración, cuantas más respiraciones haya, más pensamientos correrán por la mente, pero con los pranayamas se reduce drásticamente el número de respiraciones. Una vez que se ha calmado la mente, uno se encuentra preparado para la concentración y meditación. Por ello conviene practicarlo antes de la meditación, ya que coloca la mente en estado de alerta, centrándose en ello y apaciguándose al mismo tiempo. Se trata de un proceso muy importante pues prepara al aspirante para un nivel más elevado de conciencia a través del aumento de sus prácticas meditativas.

El trabajo del control respiratorio (Pranayama) nos lleva a un estado de conciencia en el cual se pueden mejorar los síntomas de estrés, provocados por la vida cotidiana, (trabajo, situaciones laborales, problemas psicosociales). En el ámbito de la salud, mejora la respuesta ante las enfermedades y mejora el efecto de los tratamientos médicos.

En el aspecto de conciencia espiritual, se puede afirmar que se adquiere una visión profunda de la realidad que nos rodea, pudiendo llegar a afrontar situaciones de forma distinta a la que quizás se está acostumbrado. Se llega a estos estados de comprensión aprovechando la calma que nos produce el control de la respiración.

Fuente: Yoga en la tercera edad – Trabajo presentado por Julia María Meléndez Prudencio – Universidad Dr. José Matías Delgado.

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